O mejor dicho: la historia de cuando Jan vino al mundo a enseñarnos a vivir en él...
¿Por dónde empezar? Qué difícil es escribir cuando sabes que tus palabras dificilmente podrán estar a la altura de lo que has sentido... Empecemos por el principio. Hace unos meses, mi compañera Mónica Vic nos invitó a todos sus compañeros de "Polvorones" a comer en su casa y pasar la tarde en la piscina de su urbanización. Y conocí a su hijo. Yo sabía que tenía síndrome de down. Pero no conocí a un niño con síndrome de down. Conoci a un niño feliz, alegre, cariñoso, adorable, vital, rubio, con gafas, y que además tiene síndrome de down. Porque las personas somos mucho más que esa cosa que nos dicen que somos y nos diferencia de otras.
Hoy, después de un largo día de ensayos, Laura Toledo y yo hemos ido al cine. Sabíamos que íbamos a ver un documental que nuestra compañera Mónica y su marido, Bernardo Moll Otto, habían estado grabando durante 6 años, sobre la vida de su hijo. La hemos visto hablar de la película. Hemos visto como se le ilumina la cara cuando habla de su hijo. Hemos visto sus nervios ante el estreno y las posibles reacciones que este documental pudiera causar en la gente. La hemos oído hablar sobre el enfoque que le habían querido dar y sobre lo que querían contar. Y aún así, no sabíamos nada. Nos hemos pasado una hora y media llorando. No de pena. Nada más lejos de la realidad. Nos hemos pasado una hora y media llorando de emoción. Porque Jan no es un niño con síndrome de down. Jan es un niño que ha venido a este mundo a darnos una lección. Y tiene dos ayudantes. Mónica y Bernardo. Sus padres. Porque la vida es un camino. Y en ese camino, cada uno con sus dones, sus limitaciones, sus sueños, sus problemas, sus ilusiones, sus desventajas... Aprende a caminar. Igual que aprendió Jan. Algunos van más deprisa, otros más despacio, pero al final, lo importante, es que cada uno elige su camino. A veces las personas alimentamos nuestros miedos con autocompasión. O lo que es peor: Sentimos lástima de todo aquello que no conocemos. De todo lo que es diferente a lo que vivimos. Que osadía y que soberbia más grande juzgar desde la barrera. Y que error tan grande el decir "no puedo" cuando normalmente significa "no me atrevo". Gracias, Jan. Porque gracias a ti, yo hoy me he prometido a mi misma no volver a decir nunca "no puedo". Gracias Mónica y gracias Bernardo por abrirnos las puertas de vuestra alma sin guardaros nada. Gracias por contar una verdadera historia de amor. Gracias por hacer que un niño nos haga querer ser grandes. Vivir, querer sin condiciones ni etiquetas, y recordar que la vida, de una manera o de otra, siempre te devuelve el doble de lo que das. Valiente, sincera, tierna, optimista, triste, alegre, emotiva, y sobretodo, honesta y llena de amor. Así es esta película. Un dardo que se te clava en el corazón. No os la perdáis. No por Jan, ni por Bernardo, ni por Mónica, sino porque es un regalo que os haréis a vosotros mismos
El arma mas poderosa que tiene el ser humano es la palabra. Y por eso, me gustaría rendirle aquí mi pequeño homenaje. Porque las palabras, cuando no están vacías, ponen nombre a pensamientos, a ideas y a sentimientos que mueven acciones... Y cobran vida... Y es entonces cuando ya no se las puede llevar el viento. Porque las palabras ayudan a poner nombre a lo que sentimos y a lo que pensamos, porque hablo en sueños y sueño en palabras.
Los hechos son sagrados, las opiniones, libres
domingo, 6 de noviembre de 2016
La historia de Jan
lunes, 20 de junio de 2016
Ser humano por fin otra vez...
miércoles, 10 de febrero de 2016
Titiriteros, gigantes y molinos
Titiriteros, gigantes y molinos
Existen muchos tipos de manifestaciones artísticas. Entre ellas está el teatro. Existe la comedia, la tragedia, la tragicomedia, el drama... hay entremeses, hay sainetes, hay sátiras... hay teatro enfocado a los adultos, a los niños, a todos los públicos.. teatro enfocado a un grupo más o menos minoritario... hay obras realistas, obras de ciencia ficción... hay comedias musicales, hay teatro gestual, hay mimos, hay cuentacuentos, hay representaciones con títeres... hay teatro bueno, otro menos bueno, o mejor dicho, hay teatro que nos gusta más y teatro que nos gusta menos... clásico, moderno, contemporáneo... solo hay una cosa, una única cosa que todos los géneros y modalidades que he nombrado tienen en común. Solo una. Una sola palabra. FICCIÓN. Son textos, obras literarias, escritas para ser representadas. Independientemente de que el actor que interprete esos textos sea o no el autor de dichas obras, está haciendo eso, INTERPRETAR.
Cuando un actor representa a Macbeth no debemos preocuparnos porque quiera matar al rey. Tarantino no nos está intentando convencer para que matemos a un hombre llamado Bill. Cuando Chaplin se pone ese famoso bigote en El gran dictador no pretende convertirse en Hitler. Vaya obviedad, ¿No? Pues no, parece que no.
Hay un documento histórico llamado Declaración universal de los derechos humanos. En este caso, aunque a veces pueda llegar a parecer lo contrario, no se trata de una obra literaria, sino un escrito que recoge una serie de derechos fundamentales comunes a todas las personas que vivimos en el mundo. En este documento hay un artículo, el 19 concretamente, que habla sobre algo llamado libertad de expresión. Y dice así:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
Hasta ahí, todo claro. Macbeth es una obra de ficción y la Declaración de los derechos humanos es un documento real. El problema viene cuando juzgamos la ficción como si fuese realidad y convertimos la realidad en ficción. ¿Os imagináis a un actor siendo detenido durante una representación de la obra de Shakespeare como sospechoso de una conspiración en contra de la monarquía?
¿Os acordáis de cuando "todos éramos Charlie Hebdo"? El mundo se alzó a favor de la libertad de expresión... estos días me pregunto si era diferente porque todos tenemos claro que es una barbaridad que alguien pretenda matarte por ejercer tu libertad de expresión pero no tanto que alguien pretenda encerrarte... o quizás porque somos tan hipócritas que no nos parece de mal gusto satirizar con unas cosas o con otras según lo cerca o lejos que nos queden geográficamente. Pero en realidad, estamos hablando de dos barbaridades distintas, pero de dos barbaridades. En el caso de Francia, unos terroristas pretendieron quitar a un hombre su vida por ejercer su derecho a expresarse. Aquí y ahora, ha sido el sistema el que les ha privado de lo más sagrado que tiene un ser humano a parte de su vida. Su libertad. A mi, personalmente, que un terrorista actúe de manera inhumana, me entristece profundamente, pero no me sorprende. Pero que lo hagan quienes se supone que están para hacer funcionar la justicia, además de entristecerme, me indigna profundamente.
Yo no he visto la representación de los titiriteros. Debo ser la única, porque todo el mundo parece saber exactamente de qué trataba, cómo era, con quién y de que manera se metía... qué suerte. Qué facilidad tiene la gente para juzgar algo que no ha visto y para asegurar cosas que no sabe. Debemos estar aprendiendo mucho de los políticos que nos gobiernan. Yo tengo la extraña manía de intentar no juzgar demasiado asertivamente aquello que no he visto y que desconozco. Aun así, he de decir que, a priori, si me baso en alguna de las 350 versiones de cómo era la supuesta representación, me parece bastante desacertada y de mal gusto. Pongamos que ese es el caso. Que la obra era violenta, desacertada, desagradable y no apropiada para los niños ( eso por supuesto no lo pongo en duda) ni tampoco para ser representada en un espacio público, ni tan siquiera para adultos. De acuerdo. Quizás, tal vez, podría ser... digo yo... que una posible solución sería simplemente ... no sé... ¿quitarla, por ejemplo? Vale, no es suficiente, vamos a buscar responsables. ¿La persona que programó esa representación, quizás? "Es que no habían avisado" "sí, sí que habían avisado" "No, habían dicho que era para todos los públicos" "no, no lo habían dicho" "ya la habían hecho más veces" "no, sólo en Granada" "por cierto, Carmena dimisión" "Pues Ana Botella era peor" "pues ahora los perros pueden ir en el metro" "pues a mi me parece mal porque no me gustan los perros, y encima no se puede ir en coche por el centro" "Carmena dimisión" y mientras tanto, dos personas en la cárcel por .... ¿Por qué motivo? ¿El programador no leyó una sinopsis de la obra? Para que te programen una obra en una sala privada de 30 personas de aforo te piden el dossier, un vídeo, fotos, la descripción de la compañía... ¿Y el programador no tenía ni idea de de qué iba la obra? Sinceramente, no lo comprendo. En caso de que estos dos titiriteros hayan engañado al responsable de la programación, mal por parte de ellos, y mal por parte del susodicho por no hacer bien su trabajo. En caso de que sí lo hayan hecho, mal solo por parte del susodicho. Pero en cualquier caso, el elemento "cárcel" sigue sin encajar en esta ecuación. Y es el elemento principal. Y se nos olvida. Porque quieren que se nos olvide y nosotros nos dejamos, como siempre.
Y yo me pregunto mil cosas.. me pregunto cuales son los límites de la libertad de expresión cuando un concejal tiene que dimitir por unos chistes de mal gusto en twitter de hace 6 años y "otros" no dimiten después de años de contar mentiras como si fueran verdades...por hacer ficción de su falsa realidad... me pregunto si la censura ha vuelto o si nunca se ha ido... me pregunto por qué una alcaldesa tiene que asumir la responsabilidad de la programación de una representación.. ¿Tendría que supervisarla ella personalmente? ¿Entonces sí que estamos de acuerdo en que el presidente del gobierno tendría que dimitir cuando otros miembros de su partido la cagan estrepitosamente? Uy, he dicho presidente del gobierno... si no tenemos de eso... me pregunto si van aprohibir las murgas y las chirigotas, porque se meten con la monarquía, los políticos, los curas... y por tanto en el mundo este nuevo que nos estamos inventando hacen apología de la anarquía, de la rebelión, del sacrilegio... Además, algunas son de mal gusto... pero, para mal gusto, Hombres, mujeres y viceversa, ¿No?... Y eso.. ¿en que horario lo ponen?... Esos dos titiriteros ... como sienten precedente... van a ir seguidos de un montón de pintores, cineastas, dramaturgos, actores... bufff... van a ocupar un montón de sitio en la cárcel, ¿No?... ¿Entonces dónde van a meter a todos los políticos corruptos? Ah no, que esos no van a la cárcel, ahí solo van los titiriteros, la gente pobre e Isabel Pantoja... Es más, tampoco dimiten... No, es que a parte del programador y de Guillermo Zapata aquí solo está de moda ahora la dimisión a Manuela Carmena, porque los trajes de los reyes magos eran horrendos... qué mal gusto!! Anda, mira, como los titiriteros... ah.. es verdad! ....discutámoslo.. discutámoslo todo y peleémonos en las redes sociales.. ¿hago un meme?... ... ...
...y... mientras tanto... mientras tanto, dos personas están en la cárcel y no tengo ni idea de qué terrible delito han cometido. ¿Por qué? Porque hay gente interesada en convertir verdades en mentiras y mentiras en verades, ficción en realidad y realidad en ficción. Gigantes en molinos... y molinos en gigantes.
lunes, 16 de noviembre de 2015
No entiendo nada...
No entiendo nada. Pero nada de nada. Lo que ha ocurrido en Francia es una desgracia y un horror y creo que en eso estamos de acuerdo casi todos. A mi personalmente, cómo quiera manifestarlo cada uno me parece absolutamente respetable mientras no le demos la espalda a lo que ha ocurrido y no simplifiquemos los motivos. Yo no voy a poner la bandera de Francia en mi foto de perfil. Pero es una elección personal. Simplemente prefiero no utilizar banderas en este momento. Si lo hiciera, lo que me gustaría es ponerlas todas. Por desgracia, hay miles de víctimas inocentes muriendo en el mundo, porque en las guerras, ( y no me refiero a guerra como conflicto armado, sino a guerras en general), siempre pagan los inocentes. Y estamos contínuamente en guerra. Nos pasamos la vida gestionando mal los conflictos, y así nos va. ¿Qúe más da quién ponga una bandera de Francia como foto de perfil, un mensaje de condolencia, un lazo negro o quien aproveche la ocasión para recordar que están pasando cosas parecidas en otros países del mundo? Al fin y al cabo creo que detrás de cualquiera de esas manifestaciones no hay más que un símbolo, una manera de decir " nos horroriza y nos conmueve lo que ha ocurrido", y eso no es malo. Estamos como estamos por la absoluta falta de tolerancia con la que gestionamos la vida, intolerancia que algunos fanáticos llevan al extremo de cobrarse vidas. Pero también porque tenemos un problema de ego. Un problema muy grande. Estamos tan absolutamente convencidos de nuestras opiniones personales, nuestras etiquetas y nuestras clasificaciones respecto a todo, que nos quedamos en la superficie. Siempre que hay una catástrofe como la que ha ocurrido, seguimos el mismo proceso. El primer día nos centramos en apoyar a las víctimas, pero a partir del día siguiente empezamos a dividirnos. Le sacamos punta a todo, lo politizamos todo, discutimos con nuestros amigos y conocidos y nos autonombramos protagonistas de lo ocurrido. Dudo que a los familiares de las víctimas les importe un pimiento la frase célebre, la foto o el comentario que ponga la gente en sus redes sociales. Lo que probablemente les gustaría es volver atrás y que no hubiera ocurrido lo ocurrido. Y como es imposible volver atrás, lo único que podemos hacer es tener la humildad de asumir que el mundo no va bien. Unas culturas se creen superiores a otras, unos se aprovechan económicamente de otros, unas religiones se creen con superioridad moral sobre otras... y nosotros nos dejamos arrastrar, entramos en un juego que no nos pertenece, nos dejamos llevar por el odio y volcamos nuestra frustración con las personas equivocadas, entrando en nuevas guerras y dejando nuevas víctimas aunque no sea apretando un gatillo o poniendo una bomba. Ahora los musulmanes son malos. Todos ellos. Son peligrosos. Al igual que los vascos eran etarras, los judíos eran una plaga a exterminar porque querían dominar el mundo económicamente... Me hace gracia cómo algunas personas muy católicas hablan de lo extremista que es la religión musulmana y cuántas guerras han causado, La iglesia católica ha cometido verdaderas atrocidades en nombre de Dios. La mayoría de las grandes barbaridades se han cometido en nombre de Dios, y me da igual de cual. Y detrás de todas ellas ha habido siempre intereses territoriales, económicos y políticos. La historia se repite. Porque se nos olvida. Nos peleamos entre nosotros mientras los cuatro que mueven los hilos ven, donde nosotros vemos una desgracia, una gran oportunidad. Los primeros en monopolizar los medios de comunicación con sus discursos contra las guerras y erigiéndose salvadores del mundo con esa soberbia del que piensa que su cultura es más civilizada y más avanzada que la de otros países que seguro que no saben ni ubicar en el mapa son los mismos que les venden armas y se aseguran de que sigan en una situación de dependencia económica que les permita controlarlo todo y lucrarse con todo, pero luego se llevan las manos a la cabeza ante el terror de una guerra que ellos sostienen. Somos peones, todos. Unos y otros. Y mientras no pensemos y analicemos de manera libre e independiente, en mi opinión, todos somos, en parte, responsables de que el mundo no sea un lugar seguro. Hace falta un cambio. Y los cambios son de dentro hacia fuera, no al revés. Así que, ¿no sería un buen comienzo intentar escucharnos y respetarnos entre nosotros y hacer un intento de no condenar, insultar, despreciar e incluso humillar a todos aquellos que no piensan como nosotros? Yo no creo mucho en las banderas porque creo que el mundo ya estaba aquí antes de que nosotros llegáramos y no nos corresponde dividirlo. Pero, por mi parte, bienvenidas las banderas de Francia, del Líbano, de Siria, de España, o de donde sean. Bienvenidas las ideas argumentadas y la libertad de expresión... bienvenido todo lo que se haga con respeto y con tolerancia. Para mi, decir que todos somos Francia es simplemente mi manera de decir que todos somos ciudadanos del mundo y que cualquier persona a la que quiten la vida tiene toda mi compasión, sea quien sea, y venga de donde venga. No más víctimas inocentes. Y no más verdugos.
jueves, 11 de junio de 2015
POR HERMINIA
Hay momentos en los que me siento especialmente feliz de haber tomado una decisión tan "loca" como la de ser actriz. Y este es uno de esos momentos. Llevo un par de horas pensando en qué escribir. Estoy en shock con la cantidad de mensajes privados, comentarios y tweets que me habéis hecho llegar los que veis Acacias y no me conocéis, excepto por interpretar a Herminia y sin embargo me tratáis con el mismo cariño que si me conocierais personalmente y de toda la vida, y por esos mensajes y llamadas de esos familiares, amigos y compañeros que os habéis enganchado a cada capítulo por apoyarme. Son tantos y tan bonitos que quiero tomarme el tiempo que merecen para ser respondidos uno por uno. Pero no quiero hablar de mi... sino de ELLA.
Cuando me dijeron que iba a interpretar este papel, al principio sentí miedo. No sabía si iba a saber entenderla de verdad, tratarla con la sensibilidad y el respeto que merecía. Pero en seguida me di cuenta de que los sentimientos no entienden de épocas, de lenguajes, de clases sociales ni de lugares. Son atemporales y universales. El mundo no se compone de ricos y pobres, buenos y malos, afortunados y desgraciados. Se compone de personas... personas que viven con unas circunstancias y se enfrentan, mejor o peor, con valentía o con miedo, con bondad o con rencor, a lo que les va sucediendo en la vida. Yo aprendí a querer a Herminia, sin juzgarla ni intentar entenderla, sino aprendiendo a ver el mundo a través de sus ojos. Y la empecé a querer en cuestión de minutos. Para mi, ponerme en su piel y rodearme de compañeros como los que he tenido, ha sido una lección, no solo como actriz, sino también como persona. Sin embargo, creo que cuando he llegado a comprenderla del todo y a darme cuenta de lo afortunada que he sido, ha sido cuando he empezado a ver su vida a través de vuestros ojos y a leer los comentarios que me han llegado día tras día.
Yo creo que ser actriz es ser "contadora de historias". Lo importante son los personajes, no los actores que estamos detrás de ellos. Y todos, desde el primer hasta el último personaje de una historia, son importantes, todos... porque también lo son todas las personas. Y, al igual que todas las personas son igual de importantes pero unas nos llegan más que otras, por el motivo que sea, lo mismo ocurre con los personajes. Y este, a mi, me ha calado muy hondo. Porque en el mundo, por desgracia, ha habido y sigue habiendo muchas Herminias y quizás, su historia, haya removido alguna conciencia, aunque solo sea una, y entonces, yo me reafirmaré en que he elegido la profesión correcta.
Por eso, hoy que siento que la actriz, la persona y el personaje están mezclados y me cuesta separarlos, quiero aprovechar, en primer lugar, para dar las gracias, a mi familia, por apoyarme siempre en mis decisiones personales y profesionales, por enseñarme que no es malo equivocarse, porque de los errores también se aprende y te hacen crecer, por no juzgarme cuando los cometo, sino simplemente tenderme la mano para aydarme a levantarme y por enseñarme a afrontar la vida con valentía y hacer las cosas con el corazón. A mis amigos por escucharme, apoyarme incondicionalmente y ser una segunda familia que elegiría una y otra vez. A todos los que me han ayudado a constuir este camino que he elegido y me hacen aprender cada día... porque Herminia me ha enseñado lo que se siente cuando uno está solo, y yo nunca lo estaré. A las personas que han hecho posible que yo haya formado parte de esta serie: profesores, compañeros, todas esas personas de las que he aprendido y sigo aprendiendo, a mi representante por llevarme de la mano, a las directoras de casting por confiar en mi y por supuesto a todo el equipo de Acacias 38, por hacer posible que se puedan seguir contando historias, por dejarme formar parte de ellas, y a los guionistas, por hacer que Herminia exista y por escribir personajes humanos de verdad. A mis compañeros de la serie por ser un ejemplo de humanidad, de profesionalidad y de talento. Y por último, a vosotros, a todas esas personas que habéis hecho que hoy reciba cientos de mensajes que me han emocionado. Gracias por vuestras palabras, gracias por hacer que mi trabajo tenga sentido, por hacerme sentir que he contado un trocito de una historia y os ha llegado. Por eso, todo ese cariño, si no os importa, se lo voy a trasladar a ella, a Herminia, y por extensión, a todas las personas que se han sentido humilladas, maltratadas o injustamente tratadas por su clase social o por ser mujeres, porque la realidad, por desgracia, a veces, supera la ficción. Por todas ellas, por las personas que se han visto superadas por sus circunstancias, por las que no han visto una salida, por las que se han sentido solas en el mundo y desprotegidas, por las que han sido explotadas en su trabajo y por las que tienen una familia a la que no pueden mantener. Por todos ellos, hoy, deseo de todo corazón que Herminia, en el futuro, sea solo un personaje de ficción...Siempre he querido ser actriz para ayudar un poquito a que el mundo fuera un poco mejor... pero hoy siento que es ella la que me ha hecho ser mejor a mi.
¡POR HERMINIA!
viernes, 13 de febrero de 2015
¡ PROTESTO, SEÑORÍA!
viernes, 9 de enero de 2015
Charlie y la fábrica de hechos y de opiniones
Hay algunas frases que nos marcan; frases que por algún motivo resuenan en nuestro interior con un significado especial; frases que, sin ser nuestras, repetimos una y otra vez sin saber, incluso, en muchas ocasiones, quien las dijo por primera vez. Recuerdo mi primer día en la facultad de periodismo… cuando todavía tenía el firme propósito de escribir mis apuntes con diferentes colores. Ese día, con mi bolígrafo verde, el de las frases importantes, escribí las palabras con las que mi profesor de redacción periodística empezaba la clase: “Los hechos son sagrados, las opiniones libres”. Me pareció una frase tan maravillosa como obvia.
Dicen que cuando vamos creciendo y aprendiendo nos replanteamos cuestiones que ya creíamos tener claras. Dudamos acerca de cosas que dábamos por ciertas, empezamos a creer en cosas que negábamos categóricamente, hacemos cosas que decíamos que nunca haríamos y a veces, incluso, con suerte, aprendemos a escuchar y respetar opiniones que nos cuesta entender… En definitiva…maduramos e intentamos desaprender lo aprendido. “Los hechos son sagrados, las opiniones libres”. Esta frase que me parecía tan obvia, a día de hoy, me parece cualquier cosa menos una obviedad.
Empecemos por analizar los dos grandes sujetos de esta oración: “hechos” y “opiniones”: Creo que en muchas ocasiones no estamos capacitados para distinguir cuándo se trata de lo primero y cuándo se trata de lo segundo; bien porque nuestra subjetividad o nuestro ego nos lo impiden, bien porque en un mundo en el que los medios de comunicación están controlados por personas que salvaguardan su poder impidiendo que la información real nos llegue, en un mundo en el que se manipulan las noticias, en un mundo en el que la censura, a veces explícita y otras muchas encubierta, está a la orden del día, en un mundo en el que vivimos totalmente ajenos a la muchas de las cosas que ocurren y solo tenemos acceso a lo que unos pocos quieren que sepamos, nos faltan hechos … y como todos sabemos, cuando se parte de una hipótesis incorrecta o incompleta, el resultado, por muy bien desarrollado y argumentado que esté, siempre va a ser incorrecto o incompleto. Nos venden opiniones a precio de hechos, así que, ¿Cómo saber cuando se trata de hechos objetivos y cuando se trata informaciones manipuladas por aquellos que nos quieren controlar?
En segundo lugar me gustaría analizar las palabras “sagrado” y “libre”:
RAE: Sagrado: 1. Digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad. 2. Que es objeto de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter apartado o desconocido. 3. Perteneciente o relativo al culto divino. 4. Digno de veneración y respeto.
RAE: Libertad 1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 2. Estado o condición de quien no es esclavo. 3. Estado de quien no está preso. 4. Falta de sujeción y subordinación. 5. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.
Sagrado, libre… libre, sagrado… sagrado, libre… ¿Por qué, de repente, hay algo que ya no me cuadra?
Volvamos a mi primer año de periodismo y a mis bolígrafos de colores: Recuerdo un conjunto de frases importantes… un montón de frases verdes… un escrito que se redactó para intentar establecer unas bases comunes en torno a las cuales se pudiera establecer un modelo de sociedad en la que todo ser humano tuviese unos derechos irrefutables: La declaración universal de los derechos humanos.
Libre… sagrado… sagrado… libre… Creo recordar algunos artículos de este escrito que giraban en torno a la libertad… y alguno que podría tener algo que ver con lo sagrado…
•Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión
. •Artículo 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Hace un par de días llegó a nuestros oídos una terrible noticia: unos extremistas encapuchados irrumpieron en la redacción del semanario satírico parisino Charlie Hebdo, asesinaron a quemarropa a un grupo de personas y dejaron un gran número heridos, algunos de ellos de gravedad. Como todos sabemos, este semanario había publicado unas viñetas que algunos interpretaron como una ofensa imperdonable hacia su religión. ¿Cuales son los hechos? Para la mayoría de nosotros, independientemente de su nacionalidad, cultura, creencias políticas o religiosas, los hechos son los siguientes: Esto ha sido un acto terrible e inhumano que no es justificable bajo ningún concepto. Ha sido un atentado, no solo contra la libertad de expresión, sino contra la vida, lo cual es lo más “sagrado” que posee un ser humano. En mi “opinión”, los “hechos” se pueden resumir en una frase. Todo lo demás, son opiniones, y permitidme que, como tales, me reserve mi “derecho” a cuestionármelas todas.
Siguiendo con mis “frases de bolígrafo verde”, permitidme que incluya alguna de las que he incorporado en el presente. Últimamente he leído mucho sobre un hombre llamado Jiddu Krishnamurti,:
"Ningún libro es sagrado, lo puedo asegurar, igual que el periódico, son solo palabras impresas en papel, y tampoco en ellas hay nada sagrado."
Karl Marx decía que la religión es el opio del pueblo. Yo creo que el problema no es la religión en sí, sino el uso que las personas han hecho de las distintas religiones a lo largo de los años. En mi opinión, vivimos rodeados de opio. Nos han hecho adictos al opio. El opio del pueblo es la religión, la política, los medios de comunicación… todo aquello que nos hace construir nuestras opiniones en torno a hipótesis equivocadas, todo aquello que nos inculcan como una ilusión que nos hace creer que nuestras ideas son correctas y las de los demás son erróneas, todo aquello que nos impide ver la realidad y pensar por nosotros mismos. Creer en un dios, sea cual sea; establecer nuestra vida en torno a unos principios morales, sean los que sean, tener una serie de ideas políticas, sean del carácter que sean, pensar, creer, debatir, leer, observar o sentir las cosas de la manera que sea, no es malo. Lo malo, lo que crea un mundo en el que algunos hacen daño, insultan, coartan, imponen o incluso matan en nombre de la religión, de la política o de su particular sentido de la justicia, es el hecho de dejarnos guiar por cualquier norma, ley, principio moral o autoridad de cualquier tipo olvidando que la mayoría de esas ideas ni siquiera son nuestras: Nos las han inculcado y las repetimos en nuestra mente como esas frases que repetimos sin siquiera saber quien las pronunció por primera vez, con qué intención ni en qué contexto. Nos dejamos manipular y desde nuestras hipótesis equivocadas manipulamos a los demás, y eso sí que es triste… muy triste.
“La libertad no se puede dar; la libertad es algo que surge cuando uno no la busca. Surge cuando uno descubre que es prisionero, cuando descubre por sí mismo el estado de estar condicionado, cuando descubre que es un prisionero de la sociedad, la cultura y la tradición, o de alguna cosa que le hayan contado. La libertad es orden - nunca desorden - y uno debe tener libertad, libertad total, tanto externa como internamente. Sin libertad no hay claridad, sin libertad, no puede amar, sin libertad no puede hallar la verdad; sin libertad no puede ir más allá de las limitaciones de la mente. Debe exigirla con todo su ser. Y cuando la exija de esta manera, descubrirá por sí mismo lo que es orden – y orden no es seguir un patrón, un molde; no es el resultado de un hábito.” J. Krishnamurti, Obras Completas, Tomo VIII, Bombay, India, enero 1968.
Por mi parte, hoy, escribiría muy pocas cosas con mi bolígrafo verde… Escribiría que quiero vivir en un mundo en el que las personas podamos ser realmente libres. Que condenemos cualquier forma o expresión de violencia y le demos el peso que debe tener, no solo cuando las víctimas son personas con las que empatizamos porque compartimos sus ideas y porque estamos de acuerdo con su lucha… sino también cuando piensan, obran, sienten y actúan de manera diferente a la nuestra. Que no nos dejemos manipular por aquellos que nos empujan a pensar como les conviene que pensemos, que no normalicemos lo que no es normal, que un atentado terrorista, una guerra, que la gente muera de hambre, la coacción, los atentados contra los derechos humanos, no dejen de ser importantes porque estén presentes en el día a día, que las cosas que nos conmocionan no se queden en nuestra memoria 24 horas y luego desaparezcan… y que no olvidemos que , en esencia, las personas , al fin y al cabo, somos eso, personas…y no merecemos que nadie decida si tenemos o no tenemos derecho a pensar, a hablar, a escribir, a dibujar, a sentir, y por supuesto, a vivir.
“Uno es el mundo, no está separado del mundo, no es americano, ruso, hindú o musulmán. Uno no es ninguna de estas etiquetas y palabras, uno es el resto de la humanidad, porque su consciencia, sus reacciones son similares a las de los demás. Puede que hable un idioma diferente, tenga diferentes costumbres, eso es la cultura superficial, todas las culturas aparentemente son superficiales, pero su consciencia, sus reacciones, su fe, sus creencias, sus ideologías, sus miedos, ansiedades, su soledad, sufrimiento y placer son similares al resto de la humanidad. Si usted cambia, eso afectará a toda la humanidad.” J. Krishnamurti, Diario II.
“Los hechos son sagrados, las opiniones libres”… creo que voy a redactar la frase de otra manera y decir que, en mi opinión, el hecho es que lo que debería ser sagrado es la libertad.
Je suis Charlie.
Jazmín Abuín Janeiro
lunes, 1 de diciembre de 2014
La página de sucesos
Siempre he pensado que escribir es una terapia. Nos ayuda a poner nombre a los pensamientos y a los sentimientos... A ordenarlos... A recoger algunas de esas ideas que pasan por nuestra cabeza a una velocidad incalculable y en ocasiones vertiginosa, darles una lógica, más o menos coherente, respirarlas, y plasmarlas en un papel. Hay veces, incluso, que nos sentamos a escribir sin saber muy bien qué vamos a decir... Y, de repente, como por arte de magia, fluye. Pero hoy no es el caso... Hoy no fluyen las palabras, porque es difícil expresar con palabras esta sensación. Tristeza, incredulidad, enfado, incomprensión, negación, nostalgia, miedo, impotencia... Son palabras sueltas que revolotean por mi cabeza y me causan un nudo en el estómago que sé que solo desaparecerá si consigo ordenarlas y escribirlas aquí. Es difícil aceptar y comprender la vida en algunas ocasiones. Las páginas de sucesos, las malas noticias, la tristeza de otros, las desgracias o el sufrimiento de personas que comparten este mundo con nosotros están tan a la orden del día que parece que toda esa información nos sobrepasa, ese bombardeo continuo de cosas tristes va generando inevitablemente en nosotros una tolerancia al dolor ajeno que casi se convierte en inconsciencia. ¿Somos insensibles? No lo creo. Tan solo somos supervivientes. Si pusiéramos cara, nombre, ubicación geográfica y situación familiar a cada persona que sufre, pasa hambre, enferma o muere, nos pasaríamos el día llorando. Sin embargo, creo que debemos ser conscientes de que todo eso existe, que está ahí fuera... Porque nos ayuda a recordar lo afortunados que somos cuando "no nos pasa nada", a valorar lo que tenemos, a aprovechar y agradecer las alegrías y a relativizar los problemas. Y también porque nos ayuda a tener empatía con los demás, y la empatía, en este mundo, es fundamental.
Cada vez que enciendo la televisión o leo los periódicos y veo gente sufriendo, situaciones injustas, muertes violentas ... Se me parte el alma.
Ayer recibí una de esas noticias. Pero, esta vez, la víctima tenía cara. Una cara conocida. Una amiga de la infancia a la que hacía muchos años que no veía. Cuando me enteré, no pude ni reaccionar. Es curioso, he llorado al leer noticias sobre la muerte de desconocidos, y ayer no podía llorar. Creo que simplemente no me lo podía creer. Su prima me estaba escribiendo para decirme que la habían matado el día anterior. ¿ Cómo se supone que debe reaccionar nuestra mente ante una noticia así? Lo extraño de las noticias de sucesos es que parece que son algo que lees y dices " qué pena, cómo está el mundo", te entristeces un poco, y sigues bebiendo café. Hay quien empatiza más, hay quien empatiza menos... Pero pocas veces pensamos en cómo era la vida de esa víctima, en como se llaman sus padres, en si tenía hijos, o hermanos, en cuales eran sus sueños, sus recuerdos...
Yo recuerdo a esa chica... Y a su familia. Recuerdo uno de los mejores meses de mi vida. Recuerdo Canadá. Recuerdo a esa familia tratándome como a una hija o hermana más, recuerdo vivir en esa casa con esas personas, recuerdo una edad en la que nuestra mayor preocupación era ser lo suficientemente mayores como para que nos dejasen bebernos una cerveza en casa y con supervisión de un adulto, montar coreografías de Jennifer Lopez o comer helado a las doce de la noche. Y recuerdo hablar del futuro, de lo que queríamos ser de mayores... Tiene gracia, cuando somos pequeños queremos ser mayores, y cuando nos hacemos mayores, a veces, nos gustaría volver a ser pequeños...
Esta página de sucesos tiene cara, como todas las demás. Pero a esta la conozco... Y eso es complicado de asimilar. Es complicado entender la muerte, y más en un caso como este. Es complicado entender qué pasa por la cabeza de una persona para quitarle la vida a otra, o para herirla consciente o inconscientemente y dejarla desatendida. Es complicado entender que estas cosas ocurren y que nos pueden pasar a todos, porque es "mejor no pensarlo". Es complicado poner palabras a lo que se siente cuando sabes que alguien que tenía toda la vida por delante ya no está.
Supongo que lo único que nos queda en situaciones así, a parte de apoyar a sus seres queridos y de tener a esa persona en nuestros pensamientos, es aprender. Aprender que estamos aquí para ser todo lo felices que podamos, pero sin olvidarnos de ayudar a que los demás también lo sean. Aprender que hay cosas que no podemos entender, pero no por ello debemos ignorar que existen. Aprender que debemos disfrutar de la gente que pasa por nuestra vida, enseñarles lo que podamos dejar que nos enseñen, porque todo el que se cruza en nuestro camino, aunque sea por poco tiempo, aporta cosas importantes a nuestro álbum de recuerdos y a nuestro currículum de vida. Aprender que todos tenemos nombre, cara, padre, madre, recuerdos y sueños... Todos. Que todos somos personas, y que nadie merece sufrir.
Solo me queda decirte a ti, vieja amiga, que descanses en paz, y que allá donde estés, no existan las páginas de sucesos.
martes, 14 de octubre de 2014
Detenganme. Soy actriz.
Deténganme. Soy actriz
Jazmin abuin Janeiro
Señores que gobiernan... Quiero entregarme. Soy actriz. Manden una patrulla a mi casa y deténganme...en serio..háganlo ...Porque, lo confieso: soy actriz. Y no solo lo soy, sino que además, me siento orgullosa de serlo. Pero es que para más "INRI", también soy cantante... E incluso a veces me atrevo a decir que soy bailarina... Para añadir a mi ficha de " persona peligrosa" he de añadir que me encanta mi profesión, adoro leer, la musica me apasiona, visito frecuentemente los museos y lloro cuando veo una buena pelicula, cuando escucho una canción que me emociona, cuando me detengo ante una obra de arte o cuando termino un buen libro. Si, señores, soy un peligro público. Detenganme, por el bien de este país.
Pero antes, me gustaría que tomaran nota de mi declaración. Verán, señores... Cuando yo era pequeña me gustaba estudiar. Ya ven, hasta en eso les he salido rara. Me gustaba saber cosas, investigarlas por mi cuenta y saber que somos lo que somos porque otros que pasaron por el mundo antes que nosotros descubrieron el fuego, dedicaron su vida investigar la ciencia, se unieron para redactar una declaración de los derechos humanos ( si no se la han leído o se les ha olvidado algún epígrafe se la resumo cuando quieran. Total, me van a encerrar, así que voy a tener tiempo...y la ignorancia es algo que no le deseo ni a mi peor enemigo), o construyeron edificios que todavía siguen en pie, tras siglos y siglos de historia. Pero en mi colegio ( ya les digo que soy rara) , curiosamente, también nos examinaban de una asignatura que se llamaba... Cómo era? Ah! Sí! Literatura. En ella estudiábamos a los grandes poetas, novelistas y también dramaturgos. También había una extraña asignatura llamada... Historia del arte, creo. Hablaban sobre pintores, escultores y músicos... Y sobre arquitectos cuyas grandes obras, entre otras, habían sido grandes teatros, bibliotecas, museos o conservatorios. Incluso había una asignatura que se llamaba filosofía... Donde estudiábamos a gente que se dedicaba a pensar. Curiosa ocupación... Y ahora, mientras me encuentro aquí, prestando declaración, miro atrás y me pregunto: no tenía todo eso algo que ver con la... Como se llama esto que no es importante! ... Cultura? Y si no es importante... Por que se ha incluido en los planes de estudios de los colegios durante todos estos años? Para qué leer el Quijote.. Estudiar a Platón... Hacer trabajos sobre Shakespeare, Moliere, Chejov, Juan Ramon Jimenez, Picasso, Monet, Descartes, Mozart, Chopin, Vivaldi, Garcia Marquez, Lorca, ... Para qué, ustedes, que creo que tienen un ministerio de educación que se encarga ( perdón, quiero decir, que debería encargarse) de formar a los niños que un día serán adultos en cosas útiles para la vida, no eliminan todas esas tan superfluas de los libros de texto y se dedican solamente a enseñar matemáticas, física y biología??
Disculpen si me voy por las ramas... Pero esta duda me ha llevado a otra. Que sentido tendrían las obras de los grandes compositores si no hubiera músicos que las interpretaran? Y los poemas si no hubiera quien los recitara? Que valor tendría la existencia de las obras de Shakespeare, Moliere, Lope o Buero Vallejo si no hubiera actores que las pusieran en pie? Por que se empeñan en afirmar que no somos importantes? Que nuestro trabajo no tiene valor? Pero vale... En un intento de restar años a mi condena, pongamos que les doy la razón. Nuestro trabajo NO es importante. En ese caso... Por que se empeñan en destruirlo? Para qué invertir tiempo y energía, con todas las cosas importantes que ocurren en este país, en destruir algo que no tiene ni la mas mínima relevancia?
Pero tranquilos, les comprendo, no se alteren. Hoy concretamente me he dado cuenta de que no solo les entiendo, sino que tienen ustedes razón. Hay que destruirnos. Porque somos peligrosos. Señores, soy una de esas personas extremadamente peligrosas que hoy se han reunido en la puerta del ministerio de cultura. ( que curioso, algo que no es importante, resulta que tiene su propio ministerio. Qué lástima que no haga honor a su nombre). Sí. Yo estaba allí. Y muchas, muchiiiisimas personas mas ( ustedes dirán que 15 o 20 exaltados). Y me he dado cuenta de lo peligrosos que somos cuando en vez de quemar papeleras hemos soltado globos blancos. En lugar de hacer pintadas en las paredes hemos colocado silenciosamente velas blancas en el suelo. En vez de gritar insultos e improperios hemos escuchado atentamente como nuestros compañeros leían unos textos maravillosos que nos han llegado al corazón. En vez de dividirnos por ideologías políticas o luchas personales, hemos alzado la voz todos a una para decir: viva la cultura. Pero es que lo mas peligroso de todo, señores, es que con un silencio sepulcral y con el mas absoluto respeto hemos escuchado la mágica voz de una soprano interpretando una canción que con absoluta generosidad ha compartido con todos nosotros, a una violinista tocando virtuosamente, a varios cantantes enterneciéndonos con sus voces y sus guitarras... Y eso cala en el corazón. La magia que se ha creado hoy en la plaza del rey no la borran los antidisturbios, ni la pueden manipular los medios, ni la puede silenciar nadie. Ni siquiera ustedes. Porque el arte, señores, llega al alma. Y ustedes de eso no entienden. Y por eso les da miedo. Les da miedo que la gente vea, escuche, lea, piense, aprende, debata y opine. Porque eso es lo que cambia el mundo. Y ustedes no quieren que el mundo cambie, porque en nuestro mundo, en ese mundo en el que cabe la diversidad, la libertad de opinión, la igualdad, y por supuesto, la cultura... Los que no caben son ustedes.
Así que arrestenme, por favor. Porque soy un peligro y tengo el firme propósito de seguir siendolo. Gracias
Firmado: jazmin abuin janeiro. Una titiritera cualquiera... Pero con un corazón que no se rinde y con una pasión por la cultura que ni ustedes ni nadie podrán parar.
lunes, 23 de junio de 2014
En san Xoan, meigas e bruxas fuxirán
Todos celebramos en la noche del 31 de diciembre el comienzo de un nuevo año. Nos despedimos de los 365 dias que dejamos y damos la bienvenida a doce nuevos meses con la esperanza de que todos esos deseos que no se cumplieron en el año que termina, se hagan realidad en el que comienza. Empezamos el año llenos de energía, como si ese cambio de cifra marcara un antes y un después en nuestra vida. Ponemos el "contador a cero" y volvemos a empezar. La vida son ciclos, etapas, momentos... Y esas etapas no se miden en años... Ni en meses, ni en días. Las etapas van por dentro. Cada uno va abriendo y cerrando ciclos según sus circunstancias, sus vivencias, sus errores, sus logros y lo que va aprendiendo de todos ellos.
Sin embargo, nos gusta poner fecha a nuestras etapas. Necesitamos fijar fechas en las que "resetearnos"... Aunque solo sea de manera simbólica. En mi caso, intento abrir y cerrar etapas cada día, cada momento, cada minuto, vivir día a día y aprender en cada paso... Pero también tengo mis fechas simbólicas. Porque esas fechas, esos días que señalamos en el calendario como especiales, son como muletas que nos ayudan a dejar a un lado nuestra rutina y coger aire. Y una de esas muletas es, para mi, sin duda, esta noche. La noche de san Juan. Porque el fuego purifica, porque creo en la magia, en las meigas, en el mar, en la luna, en la fuerza de los elementos de la naturaleza y, sobretodo, creo en cualquier cosa que nos haga coger fuerza y llenarnos de energia.
En Galicia, esta tradicion se remonta a ritos precristianos y festividades relacionadas con la mitologia celta. El culto al fuego, al agua, a las hierbas y al solsticio de verano. Se relacionaba con la fertilidad y la purificación. Se decia que en esta noche mágica, el mundo del mas allá se comunicaba con el del "mas acá"; que era el momento de expulsar a los malos espíritus...que En San Xoán meigas e bruxas fuxirán.
Podemos creer en las meigas ( dicen que "habelas , hailas") o no...pero todos tenemos miedos, temores y lastres en nuestra mochila que nos impiden avanzar... Y todos tenemos anhelos, deseos, objetivos y sueños que nos gustaría cumplir. Yo creo que para poder cumplir sueños es imprescindible creer en ellos, saber cuales son ( los de verdad, los importantes, los que nos dan la felicidad.. Que a veces no son los que nos vienen a la mente en nuestro dia a dia de manera superficial) e ir a por ellos. Y para eso, de vez en cuando, necesitamos congelar el tiempo y estar "aquí y ahora", con nosotros mismos. Necesitamos "reiniciarnos"...
Por eso, en esta noche mágica y especial, deseo que el fuego se lleve todos vuestros miedos, vuestros problemas y las piedras que tengáis en vuestras mochilas... Para dejar paso a todos vuestros deseos... "Pa ' que se vaya lo malo y pa' que entre lo bueno", como dice la canción. Cerrad los ojos... Respirad profundo, quemad vuestros miedos y pedid vuestros deseos... Yo pediré los mios ... Y entre ellos estara que se cumplan los vuestros.
Feliz noche de san juan
viernes, 6 de junio de 2014
Heroes y villanos
Hoy es uno de esos días que, entre ensayos, adaptaciones de letras de canciones y doblajes, he decidido hacer un alto en el camino para comer con un buen amigo. Y, mientras intentábamos arreglar el mundo ( todos nos empeñamos en intentar arreglar el mundo en los cafés), decidimos ir a ver a una de las villanísimas de Disney en Maleficent, que se estrenaba hoy en los cines ideal en versión original. Había oído ya varias criticas sobre la cinta de Robert Stromberg...La mayoría, no muy buenas. Es curioso porque, la mayoría de ellas hacían referencia a lo mismo. "Es que los malos tienen que ser malos. No puedes coger un villano y de repente convertirlo en bueno". Parece ser que los malos no nos gustan en la vida, pero nos encantan en la ficción. Maléfica "tiene que ser mala". Y punto.
A pesar de las criticas, como fiel admiradora de la gran Angelina Jolie y como persona a la que le encanta juzgar las cosas por si misma, decidí entrar a verla. O quizás... Porque, en el fondo, sabia que me iba a gustar. No hay nada como no esperar mucho de algo, porque a veces es en esas ocasiones cuando las cosas te sorprenden para bien. Y eso hice. Dejarme sorprender. Sin juicios anticipados. No quiero profundizar mucho en el contenido de la película por no destriparla... Pero, excepto el precio del cine, tema en el que tampoco voy a profundizar porque el debate duraría demasiado, no tengo nada mas que objetar.
Hoy quiero confesar...( como dice la canción) ...que me gustan las historias de Disney. Creo que necesitamos creer en los finales felices. Sin embargo, siempre me ha llamado la atencion ( y no precisamente para bien) ese afán por hacernos creer que los problemas se resuelven con un príncipe azul que llega y pone nuestra vida en orden. Princesas indefensas que viven a la sombra de madrastras malvadas... Manzanas, zapatos, torres, ruecas, colas de sirena, castillos encantados y chicas sufridoras que esperan pacientemente a que un beso de amor verdadero rompa el hechizo. Todas llevamos una princesa dentro... Quizás porque nos la han inyectado en vena. La mía piensa que el amor es mas fuerte que ninguna otra fuerza, que todo lo puede, que mueve el mundo. Pero creo que discrepo en la definicion de amor. No es el amor de los príncipes azules el que rompe el hechizo. Es el amor por nosotros mismos, por nuestras madres, nuestros hijos, nuestros amigos y nuestros hermanos... Por la vida... Por nuestras parejas, sean príncipes azules o ranas verdes. Siempre me ha gustado pensar que no seria necesario que la bestia cobrara aspecto de galán para que la película tenga un final feliz. Es mas, recuerdo como me daba pena esa transformación ... Porque ella ya le quería así, peludo y grande... "Que se supone que tengo que interpretar?", pensaba. "Que el karma le dice - " ala, guapa, tu premio por creer que la belleza esta en el interior es cambiar a tu novio por un rubio macizo??"
La bella durmiente podría haberse despertado, como en la historia que conociamos, por el beso de un príncipe. Pero a mi me gusta mas que la despierte el arrepentimiento de la misma persona que la durmió.
Maléfica. Heroína o villana? Pues supongo que las dos cosas, como todos. Esto es, para mi, lo mas interesante de esta película. Que, aunque todo lo que rodea al mundo Disney es "asquerosa y a la vez encantadoramente lejano a la realidad", en este caso, los sentimientos son mucho mas humanos y por tanto mas creíbles. Porque todos nos equivocamos y nos arrepentimos. Porque normalmente no somos "malos" porque si. Porque detrás de un villano, casi siempre hay una historia, y si la escuchamos descubrimos que quizás no siempre fue villano... Porque no me gusta dividir el mundo en buenos y malos.
Parece que el encanto de los "malos de película" reside precisamente en su maldad. Pero, en el fondo, yo creo que nos gustan porque reconocemos algo de nosotros mismos en ellos. Muchas veces nos caen bien. Empatizamos con ellos. De hecho, casi nunca los tachamos de "malos". Por que nos resultara tan fácil empatizar con un villano de película y tan difícil no tachar de "malas" a las personas de carne y hueso a la primera de cambio?
Hoy mi amigo y yo hablabamos sobre lo mucho que cuesta ponerse en "el otro lado" cuando algo nos enfada, nos duele o nos ofende y lo bien que nos sentimos cuando logramos hacerlo. Y es que... A veces, la historia cambia mucho dependiendo de si decides ver " la bella durmiente" o " maléfica". Quizás habría que intentar ver las dos.
lunes, 2 de junio de 2014
Como diría Mafalda...
"Que paren el mundo que me quiero bajar" . De vez en cuando es necesario bajarse del mundo para hacer un viaje hacia nuestro "yo" más profundo. Hoy me he puesto a recordar esta y otras grandes frases que Quino puso en boca de esta adorable a la vez que inconformista niña, y decidí bajarme del mundo durante un rato, porque a veces "lo urgente no deja tiempo para lo importante". Cierto, señorita Mafalda. Hay muchas cosas urgentes, pero la mayoría no son importantes. O quizás, lo que creemos urgente es solo una consecuencia de algo mas importante... Y empezamos por el final. Intentamos construir la casa por el tejado. Estamos en un momento de cambio. Y los cambios siempre deben ir de dentro hacia fuera. Pero... Como aislarnos de lo que ocurre fuera? Últimamente dedico mucho tiempo a leer y escuchar. La gente tiene mucho que decir. A veces incluso me da la sensación de que por la situación que estamos viviendo, mas que hablar, lo que hacemos es "vomitar" pensamientos... Pensamientos desordenados fruto de lo desordenada que se ha vuelto nuestra sociedad, nuestra situación económica y política, nuestro mundo y por lo tanto nuestra vida.
Hace poco, las redes sociales se revolucionaron en el mismo fin de semana por dos noticias, para nada equiparables en importancia, pero si en repercusión mediática ( lo cual no deja de ser triste). La primera "revolución" la causo un hombre que decidió presentarse a Eurovision vestido de mujer y con barba. Algunos países pusieron en grito en el cielo y eso provocó que otros pusiéramos el grito mas en el cielo todavía. Y ganó. Y cuando ganó, el mundo se dividió en dos bandos. Los que vieron en esta victoria un himno a la libertad y los que vieron una gran ofensa. Bueno, hay un tercer mundo, en el que me incluyo, que vio un gran artista que hizo una gran actuación y gano un festival en el que normalmente poco tiene que ver hacerlo bien con ganar. Pensé... "En serio hace falta reivindicar que un hombre, mujer, transexual, hombre vestido de mujer, mujer vestida de hombre... Pueda participar en un concurso en el que lo que hay que juzgar es la interpretación de una canción y la canción en si misma?? Que tontería". Pues me equivoqué. Y mucho. Oí incluso que esa "persona" " debería estar prohibida". Y me surgió una duda: Se puede " prohibir una persona?" Obvia y afortunadamente la respuesta es no... Pero igual de obvia pero desgraciadamente, vivimos en un mundo en el que hay personas que se empeñan en prohibir a otras personas ser lo que quieran ser y vivir como quieran vivir... Y eso, en mi opinión, si que debería " estar prohibido".
La otra noticia fue el asesinato de Isabel Carrasco. Pensé: " no creo que haya nadie que justifique esto". Nuevamente, me equivoqué. Mucha gente lo hizo. Y mi primera reacción fue de indignación. Creo firmemente que bajo ningún concepto podemos pensar que tenemos derecho a decidir quien merece vivir. Mafalda decía que " admitir que se está equivocado es el harakiri del orgullo". Y yo creo que al orgullo hay que hacerle el harakiri de vez en cuando para que lo urgente no se coma a lo importante, así que decidí dejar la indignación a un lado e intentar entender qué nos está pasando. Y la indignación se convirtió en tristeza cuando me di cuenta de que hay gente que llega a un grado de frustración y desesperación tan grande que ya no tiene nada que perder. No justifico el ojo por ojo porque entonces si que tendría que bajarme del mundo, pues no concibo un mundo así, pero lo entiendo. Entiendo que a veces, las injusticias nos sobrepasan. El sistema no funciona. Vivimos en una sociedad que está dejando a muchos en un callejón sin salida, mientras otros disfrutan de una serie de privilegios por un poder que no saben ejercer. No, no lo justifico, pero no me queda mas remedio que entenderlo...
"Sería lindo despertar un día y encontrarse con que la vida de uno depende de uno". La felicidad es una elección. Pero es cierto que es fácil decir esto cuando tienes tus necesidades básicas cubiertas. Siempre decimos que el dinero no da la felicidad. Pero se puede ser feliz cuando no se tiene un techo bajo el que dormir, cuando no puedes dar de comer a tus hijos, cuando te echan de tu casa? Yo estoy convencida de que en la vida todo depende de como afrontes el día a día, que es una cuestión de actitud. Pero también creo que es muy fácil escribir esto en mi ordenador desde mi casa. Esta tarde, viendo una enorme cola en la puerta de un comedor social y en ella un montón de gente que probablemente jamas se habría imaginado a si misma allí, pensé en esa mujer que cogió una pistola y disparó a la que era, desde su punto de vista, la causante de todas sus desgracias. También pensé en como el partido de esta mujer aprovecho la ocasión para intentar convertirla en mártir y en como muchos otros sacaron a la luz sus abusos en un intento de justificar que " se lo merecía". Y llegué a dos conclusiones : La primera, que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Somos personas, y actuamos de manera correcta o incorrecta, hacemos las cosas mejor o peor, y nos enfrentamos a nuestras circunstancias como podemos. Nuestra vida depende de nosotros ... Pero lo que ocurre a nuestro alrededor forma parte de ella y no siempre podemos evitar que nos condicione. La segunda, que toda verdad tiene dos caras, y aunque repito que en este caso no puedo justificar los hechos, si puedo entender las razones.
Después de pasar por este comedor social, llegando a la puerta del sol, un grupo de hombres y mujeres de unos 60 años subían con la bandera republicana cantando "Libertad sin ira". "Dicen los viejos que en este país hubo una guerra, y hay dos Españas que guardan aún el rencor de viejas deudas..." y recordé otra frase de Mafalda: " no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta ". Ese grupo de gente con el que me crucé, como muchos otros, ha vivido una dictadura. Y nuestros abuelos, una guerra civil. Dudo que piensen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero siguen peleando por cambiar este. "La vida no debería despojarlo a uno de la niñez sin antes darle un buen puesto en la juventud", decia la niña de la sopa. Cuando pienso en lo que otros han luchado porque nosotros, los que eramos el futuro, viviésemos en un mundo mejor, me siento en la obligación moral de intentar ayudar a construirlo. Sin juicios radicales, pero sin conformarme. De dentro a fuera, pero intentando escuchar, entender y tener en cuenta lo que ocurre a mi alrededor. Intentando ser escuchada, pero también escuchar.
Cuanto cambiarían las cosas si nos esforzáramos mas por entender las razones que llevan a los demás a pensar, decir o actuar antes de juzgarlas, si consiguieramos pensar y escuchar con el corazón...
Mi corazón me dice que las cosas no están bien...me gustaría vivir en un mundo donde la gente pueda vivir con dignidad, donde no se juzgue a la gente por sus ideas políticas, religión, orientación o identidad sexual, sus creencias, costumbres o tradiciones... Donde no exista el miedo, donde seamos capaces de respetar las ideas que no compartimos. Me gustaría vivir en un país en el que no estuviéramos en manos de personas a las que no les importan las personas, donde no exista "la fiebre del ERE" para unos, y los cargos vitalicios ( y obsoletos) para otros, donde no se despida a gente que hace bien su trabajo y sin embargo sea imposible destituir de su cargo a quien lo hace mal, donde la gente deje de estar triste. Pero como los cambios van de dentro a fuera, mi aportación es no perder la esperanza. "Libertad libertad, sin ira libertad... Guardate tu miedo y tu ira porque hay libertad sin ira libertad y si no la hay sin duda la habrá".
Mafalda decía " comienza el día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo"
Yo he decidido cambiarlo por "comienza el día con una sonrisa y veras lo bien que sienta contagiarla al resto del mundo" . Y, sobre todo, intentemos luchar porque nuestras vidas dependan de nosotros mismos. Seamos quienes queramos ser y no aquello en lo que otros quieren convertirnos. Gracias, Mafalda!!
domingo, 4 de mayo de 2014
Heroinas...
Para esas trabajadoras a tiempo completo, cuidadoras y salvadoras incondicionales, esas que no entienden de horarios ni de fechas, esas que aceptan con el corazón incluso aquellas cosas que no comprenden con la cabeza, esos ángeles de la guarda que nos recogen cuando nos caemos, esas mujeres que son incapaces de dormir o respirar hasta que se aseguran de que estamos bien, esas heroínas que cambiarían su vida por la nuestra para evitarnos hasta el mas mínimo sufrimiento... Y en especial para una de ellas, mi heroína particular: mi madre.
Hay quien dice que nuestra personalidad, nuestra forma de ver el mundo y nuestro comportamiento son el resultado de una predisposición genética... Otros afirman que depende de la educación que hemos tenido... Algunos opinan que depende del trabajo personal que hacemos con nosotros mismos por vaciar nuestras mochilas y llenarlas de cosas nuevas... De la experiencia adquirida a medida que caminamos por el mundo. Probablemente somos un conjunto de todas esas cosas, pero, en mi caso, siempre he estado convencida de que no seria quien soy si no hubiera tenido la suerte de haber tenido la familia que tengo.
Cuando somos niños, copiamos conductas. Y, como todos llevamos un niño dentro, en mi caso, mi "niña" me recuerda cada día que tengo a mi lado un referente claro de la persona que quiero ser.
Por vivir con la honestidad como lema, por hacer un esfuerzo constante por entender incluso las cosas no compartes, por dar consejos sabiendo que a veces no los voy a seguir y no decir " te lo dije" cuando descubro que debería haberlos seguido, por apoyarme en lo personal y en lo profesional cada día de mi vida, por enseñarme que en la vida todo se consigue con esfuerzo y constancia, por no juzgar a nadie y perdonar a todo el mundo, porque las palabras rencor, orgullo y prejuicio no existen en tu vocabulario, por tu empatía, tu generosidad y tu espíritu de sacrificio, por no emitir jamas juicios morales y por enseñarme a vivir sabiendo que nada esta mal si te hace feliz y no hace infelices a los demás, que la grandeza de las personas reside en sus corazones, que la paciencia y la templanza son la base para tomar buenas decisiones, que no es malo equivocarse si nuestros errores nos sirven para aprender y que los sueños se pueden hacer realidad.
Por encontrar objetos desaparecidos, por frases como " llevate un paraguas, parece que va a llover", por ver siempre mas allá, por no ser capaz de dormir tranquila si estoy en casa de visita y salgo por la noche aunque tenga 30 años y lleve diez viviendo sola, por preguntarme cada día si he comido bien y si voy abrigada cuando hace frío, por tus llamadas diarias para hablar de todo o de nada, por tu capacidad para saber lo que estoy pensando incluso cuando intento ocultarlo, por adivinar a quinientos kilómetros de distancia que me duele la cabeza, la espalda, el estomago o que he tenido un dia duro...Y por ser igual de "cabezona" que yo.
Por ser mi heroína particular: tenaz, generosa, trabajadora incansable, comprensiva, empatica, tolerante e inteligente y a pesar de ello seguir luchando por ser cada día mejor persona...
Por todas estas cosas, hoy, la niña que llevo dentro y yo te damos las gracias.
Te quiero, mamá.
viernes, 2 de mayo de 2014
NO TE DETENGAS, WALT WHITMAN
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta. Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida La sociedad de hoy somos nosotros: Los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...
Misántropos...
Cuando Moliere decía que la comedia "corrige las costumbres riendo", se refería a las de esa sociedad del siglo XVII que el dramaturgo consideraba hipócrita y carente de valores. El autor afirmaba que la hipocresía "es el colmo de todas las maldades", pensamiento que plasmó en muchas de sus obras; entre ellas, El Misántropo. Casi cuatro siglos más tarde, Miguel del Arco revisa esta obra de Moliere y nos presenta una adaptación brillante de este Misántropo trasladada a nuestros tiempos. Ayer tuve el privilegio de sentarme a verla en el Teatro Español y recordar, una vez más que, más allá de períodos históricos, culturas, idiomas y avances tecnológicos, la esencia del ser humano es siempre la misma. Los tiempos cambian, pero nuestras pautas de comportamiento se repiten más allá del tiempo y del espacio. Lo que Moliere escribió en 1666 encaja perfectamente con lo que nos muestra Miguel del Arco en 2014 en una función de las que hacen pensar. Mientras unos impecables actores daban vida a este gran texto, no pude dejar de hacerme preguntas... y una de ellas es la siguiente: ¿ Es rentable la verdad? A nadie le gusta que le mientan, pero todos mentimos; no nos gusta la hipocresía, pero a veces somos hipócritas... todos nos consideramos a nosotros mismos " personas sinceras" y sin embargo, a menudo dudamos de la sinceridad de los demás... no nos gusta el "sistema", pero nos aterra que este nos rechace... queremos ser nosotros mismos pero no siempre permitimos que los demás hagan lo mismo. ¿Por qué nos esforzamos tanto por obtener la aprobación de "los demás" incluso cuando creemos firmemente que " los demás" no merecen nuestra aprobación? ¿ Dónde está el límite entre la diplomacia y la hipocresía? Supongo que ese límite, si es que lo hay, está donde cada uno decida ponerlo. El problema es que cada uno lo pone en un sitio diferente y, generalmente, no lo traza en el mismo lugar cuando se trata de si mismo que cuando se trata del resto de las personas. Lo que en uno mismo es sinceridad, si viene de otros es mala educación o incluso crueldad; lo que en uno es una "mentira piadosa", en otros es simplemente una mentira, porque las "mentiras piadosas no existen"; lo que en uno es educación, diplomacia o amabilidad en otros es falsedad... porque resulta mucho más sencillo mirar la paja en el ojo ajeno que mirarse en el espejo, ya que, cuando uno decide mirarse al espejo, mirarse de verdad, corre el riesgo de que no le guste lo que ve. La soberbia, el exceso de ego y el orgullo esconden, en realidad, un profundo miedo al rechazo. Si estuvieramos seguros de que nos gusta lo que vemos en el espejo no necesitaríamos que viniera nadie a confirmarnos que es bonito. ¿ O quizás sí? A veces, incluso estando aparentemente seguros de lo que pensamos o sentimos, necesitamos decirlo en alto y que alguien nos de la razón. ¿ Por qué? Porque por mucho que nos empeñemos en negarlo, nos necesitamos. Somos animales sociales y no estamos diseñados para vivir islados. Y ese afán por encajar hace que nuestros límites se vuelvan difusos. Gracias, Misántropo, por recordarme cuales son los míos, o al menos, donde quiero luchar cada día por ponerlos: Vivir intentando ser honesta conmigo misma y con el mundo y dejar que el mundo viva de la manera que elija vivir. Intentar mantener a mi lado y cuidar a quienes tienen una visión del mundo, no igual, pero si compatible con la mía pero nunca despreciar a los que no la tienen, y sobretodo, aprender de los primeros y también de los segundos... e intentar aportar algo positivo al "mundo", pero sin pretender que mi aportación guste a "todo el mundo". Creo que mi límite particular entre la sinceridad y la mentira está en ser y dejar ser. Ser honesto con los demás es importante, pero lo es mucho más serlo con uno mismo. ¿ Es rentable la verdad? NO. Pero, en mi opinión, es necesaria... quizás deberíamos centrarnos menos en que salgan las "verdades de nuestra mente" por nuestra boca y más en que entren las "verdades de nuestra mente" a nuestras almas.
martes, 27 de septiembre de 2011
Para los que nos toman el pelo una y otra vez
Entenderíamos, no obstante, que no estén conformes con todas estas novedades, por lo que hemos puesto un teléfono de atención al cliente personalizado. Nuestros contestadores automáticos les atenderán personalmente y transmitirán sus quejas a un equipo de especialistas dirigido por la madre de Aida Nizar en persona.
Si aun así tienen alguna queja o sugerencia, disponemos de hojas de reclamaciones a su disposición. Las podrán encontrar en lo alto del guindo del que se han caído. Muchas gracias. Reciban un cordial saludo.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Mi pulsera de la suerte
Hace poco, mis padres me regalaron una pulsera de la suerte y, desde entonces, no voy a ningún sitio sin ella. Religiones, superticiones, juegos de azar, amuletos... ¿Por qué? Yo estoy convencida de que esa pulsera me da suerte. La guardo como oro en paño cuando me la quito. No me subo a un escenario sin ella...es más, no salgo a la calle sin ella. Estoy convencida de que esa pulsera es mi amuleto de la suerte, porque me la han regalado las dos personas que más me quieren en la vida, las dos personas que más me protegen... y esa "simple" pulsera es, para mí, un símbolo. Las cosas sólo son cosas, pero a veces, según de dónde y de quién vengan, adquieren otra dimensión. En mi caso, la pulsera significa buena suerte. Pero... si somos dueños de nuestro propio destino, ¿Por qué es necesario confiar en la suerte? Quizás porque el azar existe. Es cierto que nosotros somos los dueños de nuestras vidas y responsables de lo que hagamos con ellas, pero hay cosas que se nos escapan. Hay cosas que no dependen de nosotros...y hay un factor...X... llamémosle suerte, azar... podemos llamarlo como queramos, pero asusta. Por eso, incluso para los escépticos, suele haber un "por si acaso"... "Yo no creo en estas cosas...pero por si acaso".
Por si acaso... por si acaso, no paséis por debajo de una escalera. Porque puede que "dé mala suerte", o puede que simplemente una escalera pueda o no estar bien sujeta y pasando por debajo corráis el riesgo de que se os caiga encima. Puede que la mayor parte de las cosas que atribuímos al "azar", a la buena o mala suerte, sean consecuencias, directas o indirectas de nuestros propios actos...pero hay cosas que se nos escapan, que no podemos explicar... y, por eso, yo sigo levantándome cada día convencida de que si hago las cosas como las tengo que hacer voy construyendo la vida que quiero tener...pero con mi pulsera. Por si acaso
jueves, 1 de septiembre de 2011
Ni de mi sombra...
Hace unos días coincidí con una de esas personas que últimamente abundan; las personas del "qué mala es la gente", del "no te puedes fiar de nadie", del "la amistad no existe" y del "cuando menos te lo esperas, cualquiera te vende. Bueno, a ti, o a su padre si es necesario". Y pensé: "¿Cómo puedes vivir así?". Todos sabemos ya que la vida no es fácil, sobre todo, porque ya nos encargamos nosotros de complicarla si en algún momento llega a acercarse a serlo. Pero... ¿En nadie? ¿No confiar en NADIE? Yo no podría soportarlo.
Dije: "¿Y en tu familia? ¿Tus amigos? ¿Tu pareja quizás?". Responde tajantemente. "Nadie. La familia quizás es la peor. ¿No ves que se pelean por las herencias, meten a los mayores en residencias, hay padres que abandonan a sus hijos...? Familia, dice! Bah!" Me invadió una mezcla de incredulidad y tristeza. Le dije "Si eso es lo que ocurre en la tuya lo siento, pero mi familia es lo mejor que me ha dado la vida. Los adoro, les quiero incondicionalmente y ellos a mí, y no me fallarían nunca." Responde "Uy, qué segura te veo. Elimina la palabra incondicional de tu vocabulario o lo vas a pasar fatal". Y fin de la conversación. No dije ni una palabra más. Y fue entonces cuando me di cuenta de lo egoísta que es la gente que no confía en nadie. Sí. Egoísta. Siento mucho que haya gente que lo vea todo de color negro, pero déjame a mí vivir en mi mundo, en el que yo veo, en ese en el que hay muchos colores. Algunos son muy bonitos y otros feos, a veces hace sol y a veces llueve, a veces reímos y otros lloramos y a veces nos sorprenden positivamente y otras nos decepcionan. Pero los que compartimos nuestra vida con otros seres humanos, siempre tenemos a quien acudir cuando tenemos que llorar y con quién disfrutar las risas.
¿Cómo valorar la opinión y el consejo de alguien que no confía en nadie? Si tú no crees en nada ni en nadie...¿ Por qué tendría yo que creer en tus palabras o confiar en tus consejos? ¿No podría considerarse que, el hecho de que alguien que piensa que no puedes fiarte de nadie te de un consejo esperando que lo sigas podría calificarse de hipócrita y soberbio? "No confío en nadie. Y tú tampoco deberías: confía en mi y en lo que te estoy diciendo". Suena absurdo. Porque lo es. Porque la gente infeliz no soporta la felicidad. La vida a veces es muy cruel y no todo el mundo lo tiene fácil. Pero...¿No nos iría mejor si en vez de regodearnos en nuestras desgracias y en lo mal que nos ha tratado la vida, buscamos una salida hacia arriba en vez de querer arrastrar a todos los que nos rodean hacia abajo para que sean tan desgraciados como nosotros? Es más...si tú no te fías de nadie...¿Tengo que suponer que crees que tú tampoco eres de fiar o quizás que piensas que eres la única persona digna de confianza sobre la faz de la tierra?
Sólo sé que yo tampoco acierto siempre. A veces recibo exactamente lo que esperaba. Otras veces doy todo sin esperar nada y recibo tanto que me asombro. Hay momentos en los que pienso que alguien estará en mi vida para siempre y, con el tiempo desaparece... no siempre porque haya habido una traición ni una decepción por alguna de las dos partes, sino porque las circunstacias te van distanciando de unas personas y acercándote a otras. Incluso me han hecho daño y estoy segura de que alguna vez, sin querer, yo se lo he hecho a alguien. Pero nunca dejaré de confiar. Nunca. Confío en mi familia, y no podría vivir sin ella. Confío en mis amigos, y es un orgullo conservarlos, con el paso de los años...tenerles cerca es fundamental para mi. Confío en el futuro, confío en el cariño de la gente, confío en que hacer las cosas bien...y gracias a todo eso, puedo confiar un poco, aunque solo sea un poco, en mí. Por eso me pregunto ¿Qué sentido tiene vivir sin confianza en nada ni en nadie? Siempre habrá cosas que no podamos explicar, a todos nos pasan cosas que consideramos injustas, a todos nos han hecho daó alguna vez y todos queremos llorar y gritar cuando vemos las cosas que pasan en el mundo, o cuando enferma alguien a quien queremos, o cuando alguien en quien confiábamos nos traiciona sin piedad... Pero a pesar de todo eso...yo he optado por seguir confiando...y, por eso, he decidido no confiar en la gente que no confía en nadie. Lo siento, "no-me-fío-ni-de-mi-sombristas", pero yo, me niego a vivir así.
